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"ME DIJO, QUE LE DIJO QUE LE DIJERON"
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"ME DIJO, QUE LE DIJO QUE LE DIJERON"
DISTRITO: Carlos Casares
COLEGIO: Sagrada Familia
RESPONSABLE: Analía Caldentey
ÁREA: Lengua y Literatura
DESTINATARIOS: Alumnos, comunidad educativa, padres, familia en general, vecinos de la ciudad , de pueblos del partido y ex vecinos convocados, municipio, alumnos y docentes de la Escuela de Educación Técnica Nº 1.
 
Una vez dado como contenido las lecturas de diversas leyendas, mitos, apólogos, como textos de transmisión oral; se les plantea a los alumnos la inquietud de recopilar historias entre los abuelos, papás, tíos o vecinos que tuvieran algo para contar.
En forma casi inmediata comenzaron a llegar al aula diversos relatos que tenían que ver con Carlos Casares.
El entusiasmo crecía, razón por la cual se dio “La entrevista” e invitamos a los escritores casarenses al aula quienes contaron sus comienzos, aportaron ideas sobre cómo escribir y deleitaron a los chicos con sus propios relatos. A esta altura de los acontecimientos ya circulaban grabadores y máquinas de fotos.
Fuimos al archivo histórico, averiguamos sobre escritores que ya no vivían en el lugar, conseguimos direcciones y comenzamos a escribir cartas y mails (sin esperanzas) realmente el tema era la carta y ese fue el propósito, pero sabíamos que a quienes les escribíamos eran personas muy ocupadas que habían hecho de la lectura y la escritura un medio de vida y eso nos desalentaba a la hora de esperar respuesta.
No pasaron muchos días, en realidad, todos lo que demoró el correo, lo demás fue increíble. Comenzamos a recibir correspondencia desde Buenos Aires, Salta, México, Pilar, por citar solo algunos de los lugares donde se hallaban nuestros escritores y a partir de ese momento comenzamos a escribir un diario íntimo sobre lo que nos pasaba a cada uno de nosotros.
Todos nos respondieron y en cartas posteriores bajo la consigna “Por favor…cuéntenos un cuento”, lo hicieron y exclusivamente para nosotros.
La gente que realmente no pudo escribirnos algo, nos cedió sus derechos para que publicáramos porque ante tan rico material, se nos ocurrió editarlo, momento más que oportuno para dar el paratexto.
Recibimos relatos del Señor Mario Goloboff lo que nos llevó a conocer parte de su obra tanto en crítica como en narrativa, Margarita Eggers Lan que personalmente nos alcanzó un libro suyo para que tomáramos el cuento que quisiéramos; Oscar Terán, filósofo e historiador que nos enorgullecía con sus apariciones en los medios masivos incentivándonos a leerlos para observar su importante trayectoria. Y autores no famosos pero no por eso menos valiosos que nos maravillaron con sus cuentos y poesías; momento que se usó para escribir, dado que si los vecinos o los abuelos se habían convertido en escritores, nosotros teníamos que intentarlo. No todos lo hicieron, algunos dibujaron los cuentos encontrando de ese modo una forma más que válida de participar.
Así fue que una y otra vez retomábamos las partes de nuestro futuro libro, vimos el paratexto a cargo del autor y del editor que en este caso eran lo mismo, lo verbal, lo icónico, todo fue motivo de acuerdos y desacuerdos, de risas y sobre todo de mucho trabajo.
El título surgió de una acotación realizada por un alumno al dar “el chisme” como texto corriente en nuestra sociedad cuando dijo: “Acá realmente nadie se hace cargo de lo que dice, todos comentan: me dijo, que le dijo, que le dijeron”, y si bien casi todos los textos presentados en el trabajo tiene autor y sabemos quién lo dijo, nos pareció muy significativo para nuestra ciudad puesto que hacer comentarios de ese modo es una de sus principales características.
Ante tan tentadora propuesta una tía diseñó las tapas y nos envió desde La Plata su trabajo para que opináramos utilizando argumentos y contra argumentos que nos permitiesen llegar a un acuerdo.
Una vez en la imprenta tuvimos que solicitar un tiempo para efectuar el pago aunque previamente habíamos indagado por todos los rincones y teníamos una idea aproximada de cuántos ejemplares hacer.
Solicitamos el ISBN que llegó tarde y lo agregamos cuando terminó la impresión. Fuimos a ver cómo se hacían las tapas; todo nos causaba sorpresa, alegría, placer y por qué no decirlo, emoción, muchísima emoción.
Al enterarse los chicos de la Escuela Técnica, nos hicieron una caja de regalo para guardar el original en la biblioteca.
La municipalidad nos pagó la mitad, colaboraron los comerciantes, la comisión de padres nos prestó lo que faltaba y al día siguiente de entregados los ejemplares para la venta, pudimos devolver el dinero.
A nuestro trabajo lo presentamos en la escuela pasando antes por todas las radios, diarios y canal de TV; concurrieron al evento todos los escritores que colaboraron, el intendente, secretarios, representantes del consejo deliberante quienes lo consideraron de interés municipal bajo decreto y por supuesto toda la familia de todos los chicos que desde el día anterior habían estado adornando paredes para la presentación.
Un poco más tranquilos los protagonistas escribieron los aciertos y los errores del trabajo, haciendo una crítica excelente y muy acertada sobre todo de las equivocaciones cometidas, el problema del tiempo, la falta de organización en algunas tareas.
Así fue como se concretó este libro, los autores, ya no son mis alumnos pero me esperan el próximo año y planeamos juntos ideas para una segunda edición.
Puedo decir con certeza que el trabajo fue un éxito, tengo registradas todas las opiniones, cartas y tarjetas, además de lo vivido que personalmente hizo con toda sinceridad que crezca como persona, como docente y que todos los días vaya a la escuela tratando de encontrar la forma de motivar a mis alumnos.
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