Las
Aventuras de Pico Azúl
La fría mañana de invierno VIENTOFUERTE se despertó de muy buen humor y se preguntó:--¿ Qué puedo hacer? --¡ Es un día tan lindo ! y tengo ganas de ir a jugar...
Mirando a su alrededor no vio a nadie.
---¡ A la una...a las dos...a las tres !--- infló sus mejillas y sopló con todas sus fuerzas para llamar la atención de sus amigos. Esperó unos instantes, hizo varias veces “¡PFF- PFF! ” , volviendo a esperar.
Las nubes corrieron asustadas, y...¿ quién apareció ?.
PICOAZUL ( un inquieto pajarito ) comodamente posado sobre Conejín, quién corría a escuchar los cuentos
de Don Gaspar. Éste estaba placenteramente sentado, rodeado de sus mascotas y amigos.
Mientras de las montañas bajaban como alborotados pajarillos un grupo de esquiadores saludándolos en su loca carrera.
VIENTOFUERTE se acercó muy despacio para oir los relatos. Era apenas una brisa cuando entró en la cueva. También estaba PICOAZUL observando sobre una bruja, lo que sucedía en ese lugar.
Se olía un fresco perfume a manzanas.
Dijeron a dúo:-- ¡¡ QUÉ RICO !! --. Vieron que en el centro había un pequeño lago, que no era otra cosa que un colchón de gelatina de manzanas verdes.
De allí brotaban Duendes, Brujas y Enanos.
Sobre el techo de la cueva estaba GODY, el mimosos gatito de angora que abría cada vez más grandes sus ojitos porque no entendía nada.
PICOAZUL siguió su camino volando, volando, volando...
---¡¡ Por fin salgo del frío !!---dijo, ---¡¡ Mis plumas están más tibias !!. Claro, pensó, estaba en la selva.
Había tantos animales que parecía la pista de un circo en plena función: La sabia Lechuza adivinando la suerte, Conejos haciendo equilibrio, Bambi saludando, Clo, Clo, Clo gritaba Tota ( la gallina revoltosa ), porque sus hijitos se habían escapado.
Hasta un pequeño Dinosaurio brincaba haciendo piruetas para susto de los presentes.
Todo era locura y alegría. Era una verdadera fieste cirquera.
El pequeño pajarillo cerró sus ojitos y se dejó llevar por la brisa. Estaba muy cansado y decidió dormir un poco. Cuando despertó sintió las patitas muy frías. Se dio cuenta que había volado en círculos y estaba otra vez en la nieve.
Pensó que se había perdido. Se tranquilizó al ver que algunos de sus amigos se encontraban allí, DON ESPANTAPÁJAROS le explicó que preparaban una competencia de esquí.
---¿ Te gustaría participar ?---le preguntó
---¡ No, gracias !---dijo PICOAZUL. Quiero seguir mi camino.
Las luces del lugar comenzaron a prenderse una a una.
Se dio cuenta que se había quedado solo. Todo era silencio y quietud.
Las plumas le temblaban de frío y no sabía dónde refugiarse. De pronto un “ BRR..BRR.... ” quebró la noche.
Era DON HELICÓPTERO que en vuelo de rescate patrullaba la ciudad. Cuando éste pasó cerca suyo PICOAZUL saltó y se acomodó en un lugar seguro.
Subieron...subieron y subieron, hasta que el zumbido del motor lo acunó y se quedó dormido.
Se despertó asustado porque unas gotitas le salpicaron el pico, sus ojos, el cuerpo. Sacudió enojado su plumaje.
Cuando iba a gritar y defenderse de lo que parecía un ataque, casi se desmaya de alegría.
El paisaje era muy bello y gracias a DON HELICÓPTERO que había seguido su ruta, estaba allí.
Observó con asombro un prado muy verde y un arroyo de aguas mansas y cantarinas.
Subiendo a la cerca, quiso abrazar el lugar entre sus alas, pero se sorprendió al ver que el agua era de su mismo color azul.Comenzó a dar saltos y a hacer cabriolas.
Saltó tanto y sacudió tanto sus alas que se dejó caer muy fatigado sobre algo blando y mullido.
No era otra cosa que un colchón de hojas que habían bajado de los árboles para ofrecerle a PICOAZUL un rincón de descanso y locos sueños.
Acomodó con sus pequeñas alas unas cuantas hojas formando un almohadón , y se dispuso a dormir una plácida siesta.
Era un lugar mágico que despertaba sus fantasías.
Eran tantos y tantos sus sueños que se encontró parado mirando un edificio que tenía enfrente.
Era una escuela. En el patio se oía el bullicio de los chicos que gritaban y reían.
Se quedó muy quieto y pensativo.
El árbol que estaba a su lado le preguntó qué le seucedía.
---Me gustaría cumplir uno de mis sueños---, dijo PICOAZUL.
---¿ Cuál ?--, preguntó el árbol.
Quisiera ser maestro para compartir con los niños todo lo que sé, lo que he visto, lo que he aprendido; La amistad, amor, comprensión y hospitalidad que me brindaron en los lugares que visité.
¿ Podrá PICOAZUL algún día cumplir su sueño ? o...¿ será simplemente fantasía ?